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Típica casa payesa mallorquina de finales del siglo XIX, restaurada con sumo cariño conservando su estilo original, ofrece todo su sabor rural a los que desean disfrutar de la naturaleza y sentirse como en casa. Rodeada de jardines y tras una fachada de piedra típica de la zona, sus coquetas habitaciones todas diferentes, giran entorno a un precioso patio.
Destaca su fantástico molino, su huerto biológico y la piscina junto a un palmeral que invita a asumir como vivencias propias las palabras de Fray Luis de León: qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido. |